Lo sencillo que es ser feliz

Aparecieron en vida estas líneas que demostraban que a veces nos complicamos la existencia. De todas las afirmaciones que siguen a continuación cuáles hace falta hacerlas a toda prisa.

Siempre le digo a mis hijos que rápido sólo los 100 metros lisos.

Beber un vaso de agua cuando tienes sed.
Abrazar a los amigos.
Besara a tus seres queridos.

Respirar el aroma de la marea alta.
Divisar el faro marcando caminos de ilusión.
Comprender que el horizonte no se alcanza pero que siempre está.

Ver las estrellas en una noche clara.
Comer cuando tienes hambre.
Abrigarte en el invierno.

Oler los cuadernos y libros nuevos.
Reír en una reunión o con un contertulio con el que se está cómodo.
Subir una cuesta y mirar atrás comprobando que llegaste a esa cima.

Abrazar a un árbol.
Ducharse.
Cantar.
Desahogar tu vejiga.
Sentarse cuando estás cansado.
Pasear al lado de un río entre bosques.

Besar y acariciar al ser amado…
Esas pequeñas sensaciones suman la felicidad, ese bienestar que apenas valoramos y que llena nuestra vida; sin embargo los obviamos ante un mal momento.

Anuncios

La estética es un valor y afirmo que no se puede valorar rápidamente.

Ha caído en mis manos esta vez un artículo sobre la estética en la empresa. Es cierto que las cosas no caen del cielo, ¿o tal vez sí?, bueno la cuestión es que me ha llamado la atención como el autor, Rafael Elvira en Dimensiones estéticas de la empresa que aparece en la publicación Cuadernos de Empresa y Humanismo, nº 67, hace referencia a como tratamos a las personas, a las formas… ¿y  no os parece que para esa dulzura  de trato exquisito hace falta tiempo?

Artículo entero. Aquí.

Con respecto al primer punto, son los franceses los que nos han recordado que “el estilo
es el hombre”. No basta la buena intención moral en el trato con las personas. Si de
verdad consideramos que cada persona vale un mundo, hemos de tratarle con cortesía,
con elegancia; hemos de envolver nuestro trato con los demás al menos con tanta
delicadeza como envolvemos los productos para la venta.
Una sonrisa, un agradecimiento bien expresado, o una disculpa bien solicitada,
valen un mundo. Cada gesto es un universo significativo. La estética del comportamiento
son las formas. Sin formas sociales el trato es inhumano y se acaba destruyendo la
misma sociedad. La excesiva inmediatez en el trato, típica de nuestros días, es prueba de
rudeza de formas, de que no hemos tomado una actitud contemplativa ante la otra
persona, de que -en suma- no le hemos dado valor.

Vida lenta en todo.

Ha caído en mis manos un boletín de: reprograma  tu mente y adelgaza. Y tras leerlo  con detenimiento destaco a continuación algunos consejos que dan. ¿Podría ser esto vida lenta?

En resumen…

  •  Come conscientemente, como un ritual, dedicándole, al menos 20 minutos.
  • Mastica hasta que la comida se haga líquida. La digestión empieza en tu boca.
  • Se consciente de tu respiración ya que te ayuda a conectar (cuerpo, mente y emociones) y a estar más presente.
  • Come lentamente, despacio, “slow”, tranquilamente…
  • Come en un lugar adecuado, agradable y en una silla. No te lleves los malos rollos a la mesa.
  • Come sin distracciones (como la tele, el móvil, un libro, las redessociales…). Si al principio te cuesta comer en ese silencio, puedes poner una música bonita de fondo.
  • Saborea y disfruta de cada bocado, ya sea de una manzana o del mejor plato de un restaurante con tres estrellas Michelín.
  • Entre bocado y bocado, deja los cubiertos en el plato.
  • Termina cuando no tengas más hambre aunque haya comida en el plato.
  • Cada vez que comas, pregúntate: ¿Para qué como? si es por aburrimiento, soledad, cansancio, un día duro… y la comida es tu recompensa, resuelve el problema de manera diferente.
  • Distingue entre sed y hambre. Si no es la hora, antes de lanzarte a comer, bebe primero agua, una infusión o café.
  • Si comes en compañía, acaba de comer siempre en último lugar.
  • Ten siempre pensamientos positivos y foco en lo que sí quieres.

Imagínate cómo quieres verte y sentirte.

Un segundo de pausa.

Llevo rumiando este artículo desde ayer. Tratar de dar consejos sin no haberlo probado yo mismo se me hace un poco difícil. He tratado estos días  que antes de cada acción o de cada contestación en una conversación tratar de parar 1 segundo. Quizá han sido alguno más. Con ese segundo he tratado de darme  cuenta de todo lo que sucede alrededor antes de movernos, expresarnos  y esta acción de parada-reflexiva nos da el punto de cordura  que nos evitará algunos conflictos. Esa pausa que te puede dar, llevar la lentitud como bandera, propicia un poso de paz y serenidad. Me gustaría que lo probaseis durante unas horas, no pido más.

Además me gustaría que fuese en todo los contextos de vuestra vida. Voy a hacer la compra, la disfruto, no estreso la acción de comprar. Que toca pasar la tarde con los niños, pues en los momentos de locura, me aíslo y lo disfruto. Que llego tarde, pues me relajo….Así con todas las acciones que tengáis. Yo lo he puesto en práctica esta mañana, y os puedo asegurar que he disfrutado mucho, e sentido paz y tranquilidad.

Vivimos en la era de la infoxicación, multitarea, incluso deseamos el multiorgasmo, es decir todo tiene que ser multiplicado, porque si no es así, no disfrutamos. Debemos saber que tenemos una gran máquina dentro del craneo, nuestro cerebro, que a la par que inteligente, es egoísta y que deberíamos saber domesticarlo, porque si no nos dejará arrastrar por sus corrientes las cuales nos producirán una gran insatisfacción al no verse satisfechas.

Saber decir, aquí estoy yo amigo cerebro. Yo decido lo que hago, digo etc. Y tú, amigo cerebro estas para ayudarme y no para “j….me” y es de recibo que sepas que el que mando en mí soy yo.

Difícil la tarea, pero no vamos a perder nada por intentarlo.

Gracias.

 

Pinceladas que llegan

De la periodista y escritora asturiana Ángeles Caso: “…

En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

10 mandamientos

Algunos mandamientos recogidos de un periódico.

Creo que me pueden valer.

  1. Ambiente: Apaga luces
  2. Presencia: Disfruta del aquí y ahora. Apaga el móvil
  3. Placer: Café, chocolate, galletas, pasteles, dulces. ¡Quiero!
  4. Igualdad: “Nosotros” por encima del “yo”. Comparte las tareas y el tiempo de disfrute.
  5. Gratitud: Disfrútalo. Este podría ser el mejor momento.
  6. Armonía: No se trata de una competición. Te queremos como eres. No hace falta que presumas de tus logros.
  7. Comodidad: Ponte cómodo. Desconecta. Lo que hay que hacer ahora es relajarse.
  8. Tregua: Nada de agobios. Ya hablaremos de política otro día.
  9. Unión: Construye relaciones e historias. “¿Te acuerdas de aquella vez que…?”
  10. Refugio: Esta es tu tribu. Tu remanso de paz

Siempre ubicándonos

Como sabes, si es que estas leyendo estas líneas de blog, de web o como se quiera llamar, lleva por título VIDALENTA.ORG. No pretendo, lo más mínimo, sentar cátedra, pero si que voy leyendo, buscando sin buscar muchos temas que me van interesando. Mindfulnes, meditación, vivir con menos, minimalismo, productividad etc. Hay días que me inclino más por unos que por otros. Y ahora a la par de un buen café aporreo las teclas de la computadora, que dirían los latinos, para intentar sacar algo que llevo dentro y que viene a decir que todos los caminos conducen a Roma, es mi caso a la vidalenta. Todos estos campos antes mencionados son muy interesantes y es importante que las personas se decanten por lo que más le hace sentir bien. Pero poco a poco voy llegando a la conclusión que llevando una vida lenta, nos podemos acercar a la esencia de cada uno de estos temas.

¿Sabéis una cosa que me pasa? emoticon-silencio-2, es un secreto. Pues cuando estoy un poco “aturrullado”, estresado, liado… bueno cuando mis pensamientos no paran. Pienso en mi blog. En la esencia de mi blog. Vidalenta. Y de golpe, me entra una calma, una paz….

En el fondo todos buscamos esa paz. Tenemos que tener trucos personales e intransferibles que no acerquen a ese estado que todos deseamos. Calma, tranquilidad que nos posibilitará estar bien con nosotros mismos y poder acercarnos a las realidades que deseemos de forma deseable. Iremos acercándonos en posteriores post a la relación de vida lenta con otros temas.

Gracias por estar ahí.

Sin

14829452656381946091337

Aparece en la revista Cuerpo y mente. Enero 2016. Artículo Silvia Díez

Verano del 2016 (2)

De regreso de Lisboa decido quedarme en Montáchez un pueblo de la sierra, en Cáceres provincia de Extremadura. Donde el calor aprieta por cierto y que la altitud mitiga en cierta manera. Pero eso, en cierta manera. Este año ha sido especialmente caluroso en España. Y es aquí donde la vida se ha parado, de repente. Cierto es que ir a un lugar a mesa puesta hace que este hecho sea más fácil de conseguir. He podido disfrutar del silencio en un pueblo cuyo censo es de 1800 personas aproximadamente y que en verano se multiplica pero que me ha posibilitado frenar en mi vida. Descansar, alimentarme con los guisos de la ama y finalmente tratar de encontrarnos a nosotros mismos que es muy difícil en los lugares donde vivimos y sobre todo por las circunstancias que nos rodean, niños, trabajos, quehaceres…. 
Volver a tener recuerdos de infancia, adolescencia… todos los años se repiten las sensaciones. Pasear y oler la fragancia a jamón que recorre el pueblo, ya que es un pueblo jamonero, junto a los niños que van a la piscina y ver a los jovencitos que empiezan sus escarceos amorosos hace que a pesar  de revivir estos momentos desde hace más de veinte años no me cansé de esta sensación irrepetible. La altitud del pueblo facilita tener una puesta de sol increíble durante los meses de agosto que es cuando yo las disfruto y es precisamente aquí donde deseo acabar en futuro lejano. Esparcido al antojo del viento y unirme con la historia de mis antepasados.