Nos damos cuenta. ¿o todavía no?

Pues se nos acabaron las prisas. Ya llevamos unas semanas confinados-as y aquí estamos. Pues parece que todas las prisas que teníamos no eran tan importantes como pensábamos. Las circunstancias del virus, del miedo, del pánico, de la muerte a chorretones hace que decidamos parar, recluirnos, escondernos y escabullirnos dentro de nuestras moradas para los más afortunados.

Ahora toca el tiempo de tocar un instrumento, garabatear un dibujo o pintura y volver a escuchar a los pajaritos como es mi caso ahora mismo. Todo se ha detenido. Estamos descubriendo la importancia del silencio al que algunas personas ya habían hecho referencia hace mucho tiempo. Los animales están encantados, el clima está encantado, los repartidores están encantados y un largo etc.

Nos estamos dando cuenta que la vida es algo más que las prisas, que el movimiento de masas y mercancías etc. La vida sigue sin fútbol, ni muchas de las cosas que eran impensables que desaparecerían por unos días, meses quizás.

Publicado por vidalenta

La vida se hace larga cuando se vive más lento. Cuando somos presos de horarios, relojes, agendas y plazos, nos morimos en un abrir y cerrar de ojos.

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